“Santo Subito” no es sólo un eslogan que algunos jóvenes romanos idearon la tarde del 8 de abril de 2005.
Es un eslogan popular que data de los primeros siglos de la historia de la Iglesia: fue heredado de una expresión similar que decía “Vox Populi, vox Dei” que significaba: “La voz del pueblo es la voz de Dios”.
Durante la persecución de los Primeros Cristianos, todos los mártires de fe fueron proclamados “Santo Subito”.
Tras el reinado del Emperador Constantino y el final de las persecuciones, el foco de atención pasó a los Confessori (Confesores), quienes se convirtieron en santos inmediatamente después de su muerte en virtud de haber llevado una vida heroica en apoyo de la fe Cristiana. No fue hasta el siglo VI cuando la Iglesia comenzó los procedimientos formales del proceso de beatificación; inicialmente fueron las Iglesias locales quienes lo hicieron y más tarde se haría en Roma a través de la Santa Madre Iglesia. Sin embargo, está claro que el papel del Cristianismo al proclamar quién debe convertirse en Santo ha sido siempre fundamental.
Sabemos que el peregrinaje a la tumba de Juan Pablo II no ha cesado desde el día en que fue sepultado. Todos los días desde las 9 de la mañana hasta las 7 de la tarde hay una interminable cola de peregrinos en la Plaza de San Pedro alrededor de la columnata, para acercarse a la tumba de Karol Wojtyla, todos ellos le llevan sus penas, sus deseos y sus alegrías al Gran Papa.
Para muchos de ellos la visita termina con la siguiente oración:
Oh Santísima Trinidad,
Te damos las gracias por haberle dado a la Iglesia al Papa Juan Pablo II
y por hacerle resplandecer
con la ternura de tu paternidad,
con la Gloria de la cruz de Cristo
y el esplendor del Espíritu Santo de Amor.
Siempre dependiente de tu infinita misericordia
Y con la intersección materna de María,
Él nos ofreció la viva imagen de Jesús, el Buen Pastor
Y nos enseñó que la Santidad
es el mayor objetivo de un Cristiano,
y el camino a seguir para llegar a la comunión eterna contigo.
Concédenos, por su intercesión y según tu voluntad,
La gracia que imploramos
Con la esperanza de que pronto estaremos incluidos entre tus Santos.
Amen
* Photographs by Michelangelo Giuliani - copyright Famiglia Cristiana